Wednesday, July 1, 2009

El soñador versus el pragmático

En el proceso de emprender hay 2 personalidades principales que luchan fuertemente entre sí: el soñador y el pragmático. Podríamos mapearlas con el Entrepreneur y el Producer de la teoría PAEI del Dr. Ichak Adizes, o con los sombreros verde y negro de la teoría de los seis sombreros del Dr. de Bono.

El emprendimiento siempre comienza con la personalidad soñadora, haciendo brainstorming. El soñador es puramente entusiasta, se olvida de todas las barreras y las trabas, no hay límites para la imaginación: sólo entusiasmo. No le tiene miedo a nada, se siente poderoso. Se enfoca en las oportunidades y ni siquiera toma en cuenta los problemas. Esta libertad le permite ser muy creativo, animarse a ir más allá, donde nadie ha llegado.

El soñador puro es un peligro. Si intenta comenzar un emprendimiento seguramente venda un producto que nadie precisa, satisfaga una necesidad que nadie tiene. Se va a dar cuenta que se quedó sin dinero cuando ya no haya nada que hacer. Sin embargo ser soñador es un requisito imprescindible para un gran emprendimiento. A los soñadores les recomiendo el libro Rules for Revolutionaries.

Luego del soñador entra en juego la personalidad pragmática. El pragmático intenta derribar el sueño a como de lugar, como si fuera de otra persona. No le importan las ideas, no cree en nada, quiere acciones concretas. No conoce la esperanza del soñador. No tiene amor propio por el sueño, porque no es de él, es del soñador. Mata el enamoramiento idílico con el emprendimiento.

Si sos emprendedor y luego de pasar por esta fase no pudiste matar al emprendimiento, seguí intentando: es que estás enamorado de tu idea y no ves los puntos flacos. No lograste dejar de ser soñador para transformarte en pragmático.

Si por el contrario, lo lograste: felicidades! Aprendiste algo a tiempo, antes de aprenderlo a los golpes. En este punto cambiás nuevamente y volvés a ser soñador, a buscarle la vuelta, a cambiar el sueño para que ya no tenga la debilidad que encontró tu enemigo el pragmático.

Este ida y vuelta se hace tantas veces como sea necesario hasta que los problemas que encontrás ya no son tan graves. Lograr este cambio de personalidad requiere cierta disciplina, y no es fácil. Una alternativa es tener un socio que tenga la otra personalidad que vos no tenés. Cuanto más rápido pueda uno cambiar de mentalidad más rápido convergerá la idea a algo factible. Si luego de este ida y vuelta el sueño sigue siendo atractivo, felicidades! Tenés un posible negocio.

La personalidad soñadora produce ideas. El pragmático las baja a tierra para llegar a un plan de negocios.

Preguntas que se hace el soñador:
  • ¿Cómo puedo cambiar al mundo?
  • ¿Cómo puedo aprovechar la ola de cambios tecnológicos para ofrecer algo nuevo?
  • ¿Qué está de moda? ¿Cuáles son las tendencias?
  • ¿Qué puedo ofrecer yo que sea interesante?
Preguntas que se hace el pragmático:
  • ¿Estoy satisfaciendo una necesidad real o mi sueño sólo me satisface a mí?
  • ¿Me gusta la idea por el desafío tecnológico que implica o realmente mejora la vida de alguien?
  • ¿Por qué me van a comprar a mí y no a la competencia?
  • ¿Cuánta gente va a pagar por lo que ofrezco? ¿Cuánto me van a pagar?
  • ¿Cuánto me va a costar satisfacer las necesidades de la gente?
  • ¿Cuánto tiempo va a pasar hasta ser rentable?

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