Obviamente es difícil para el emprendedor ser objetivo y juzgarse a sí mismo (porque el proyecto termina siendo parte de sí mismo). Después de años de luchar por un proyecto, ¿quién tiene la autoridad para decirle que no va a tener éxito?
Yo creo que el problema de fondo es que el emprendedor desde el momento cero comienza a escuchar infinitos "NO"s. Luego de un tiempo hay dos posibilidades. O se deja vencer por la negatividad y abandona, o se hace sordo. La sordera es lo único que lo mantiene cuerdo para seguir luchando a pesar de que todo el mundo le dice que está loco.
La gran interrogante es, cómo darse cuenta si sólo le falta luchar un poco más para que todo mejore, o todo está destinado al fracaso? ¿A cuáles "NO"s hay que escuchar?
Seth Godin reflexiona un poco sobre cuándo abandonar en su libro The Dip.
Por las dudas aclaro que yo no estoy ni cerca de hacerlo.
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