
Ayer Rodolfo Oppenheimer dio una charla bajo el tema "Rompiendo paradigmas".
Ya lo había escuchado hace un año en una de las charlas que organiza anualmente DESEM. Esa había sido muy buena y me había cargado las pilas de confianza para tirarme al agua y comenzar con esta nueva vida de emprendedor.
Esta vez fue diferente, más íntima. Habló de sus comienzos en McDonald's y contó cómo a lo largo de una década tuvo que ir rompiendo fuertes paradigmas instalados en nuestra sociedad. Si la anterior había sido inspiradora, esta fue mucho mejor.
Habló de los 4 paradigmas contra los que tuvo que luchar para salir adelante:
- Este es el país del chivito. Acá no va a funcionar la hamburguesa.
- No se puede trabajar en equipo con los proveedores.
- No se puede tratar bien a los empleados, cuidarlos, pagarles en fecha, etc.
- Hay que traer extranjeros para que esto funcione.
A medida que contaba cómo superó barrera tras barrera el público atento seguía la historia. Éramos 30 Oppenheimer en el salón. Sufrimos juntos con cada anécdota, también nos emocionamos.
Comenzó la historia contando cómo todos le decían que estaba loco cuando explicaba su idea de traer McDonald's al Uruguay. Ese duro camino lo inició convenciendo a su esposa primero, luego a sus padres y sus suegros. La suegra fue la única que creyó en él desde el primer momento. Luego tuvo que lograr credibilidad en los proveedores, que al comienzo no querían cumplir sus altas exigencias por ser un cliente pequeño. Su bastión más difícil fueron sus empleados. Le llevó 5 años lograr su apoyo incondicional, ellos pensaban que en este país los restaurantes duraban 2 o 3 años.
A lo largo de la charla surgieron muchos elementos que me llamaron la atención. Un ejemplo fue lo innovador de su relacionamiento con los proveedores. En la negociación les preguntó cuánto querían ganar, y les aseguró que ese objetivo iba a ser logrado. Luego trabajó espalda con espalda con ellos para ayudarlos a mejorar sus procesos y sus costos para conseguir lo que había prometido.
También me impresionó que en aquella época hayan digitalizado toda la información desde el inicio. Eso les permitió hacer estudios estadísticos para encontrar correlaciones con sucesos externos como el clima, huelgas, etc. También para establecer la política de precios.
Mostró un incansable compromiso que lo llevó a trabajar 7x24 durante 10 años, porque el fracaso no era una opción. Se había jugado los ahorros de toda una vida. Se había endeudado con sus padres y sus suegros. Su mayor preocupación y motivación era poder darles una buena educación a sus hijos.
Me sorprendió su humildad y humanismo. El orgullo que sentía de su proveedor de lechugas, con quién comenzó cerrando un trato basado en confianza cuando éste era pequeño y a quién vio crecer hasta facturar varios millones de dólares al año. La satisfacción que sentía al contar cómo sus empleados lo salieron a defender cuando tuvo problemas con el gobierno. La sinceridad cuando contó su desesperación al momento de jugarse la ropa con una nueva política de precios que resultó en una quintuplicación de las transacciones, transformándose en un caso de estudio en McDonald's para mercados pequeños. El sentimiento al hablar de Peluffo Giguens.
La charla estuvo inundada de experiencia y emociones, y demostró que en Uruguay sí tenemos modelos a seguir. Los 3 invitados de los After Office de este año son algunos ejemplos de ello: Francisco Ravecca, Nicolás Jodal, Rodolfo Oppenheimer.
Felicitaciones a AJE por las 3 charlas. Fueron de un nivel que va a ser difícil de mantener.







